Instalar placas solares no significa que todos los días vayan a producir la misma cantidad de electricidad. La producción de una instalación fotovoltaica cambia constantemente dependiendo del sol, la temperatura, las sombras, la orientación, la suciedad y otros factores. Sin embargo, existe una diferencia importante entre que una instalación produzca menos porque las condiciones son peores y que realmente exista un problema que esté reduciendo su rendimiento. Por ejemplo, un día nublado en invierno es normal que una instalación produzca mucho menos que un día soleado de primavera. Pero si durante varios días con condiciones similares tu instalación genera claramente menos energía que antes, puede ser interesante investigar qué está ocurriendo. Las causas pueden ser muy sencillas, como suciedad o sombras, pero también pueden estar relacionadas con el inversor, el cableado, algún panel o la configuración de la instalación. Antes de pensar que las placas tienen una avería, hay que comprobar las condiciones meteorológicas. La producción fotovoltaica depende directamente de la radiación solar disponible. Dos días con temperaturas similares pueden tener producciones completamente diferentes si uno está despejado y otro tiene nubes, calima o lluvia. Además, la producción cambia durante el año. En verano hay muchas horas de luz, pero las temperaturas elevadas también afectan al comportamiento de los módulos. En invierno ocurre lo contrario: puede haber temperaturas más bajas, pero hay menos horas de sol y el recorrido solar es diferente. Por eso no tiene sentido comparar únicamente: “Hoy he producido 15 kWh y ayer 25 kWh.” Es mucho más útil comparar días con condiciones meteorológicas y fechas similares. Si quieres saber si una instalación funciona correctamente, hay que analizar su producción en un periodo suficientemente amplio. Las sombras son uno de los factores que más conviene vigilar. Un árbol, una chimenea, una antena, un edificio cercano o incluso otra fila de paneles puede proyectar sombra sobre los módulos. Y existe un problema adicional: las sombras se mueven. Una zona que está completamente despejada al mediodía puede recibir sombra por la mañana o por la tarde. También cambia el recorrido del sol entre verano e invierno. Por eso una instalación que parecía perfectamente despejada cuando se instaló puede presentar determinadas sombras en otras épocas del año. El impacto concreto dependerá de cómo estén configurados los paneles, cómo estén conectados y de la tecnología utilizada. Si sospechas que existen sombras, lo recomendable es comparar la curva de producción de la instalación con días anteriores y realizar un estudio específico si la pérdida parece importante. Los paneles solares están diseñados para permanecer a la intemperie durante muchos años, pero eso no significa que permanezcan completamente limpios. Polvo, polen, contaminación, arena, hojas y excrementos de aves pueden acumularse sobre la superficie. En zonas donde existe mucho polvo o poca lluvia, la acumulación puede ser más evidente. Además, una pequeña suciedad localizada puede ser más problemática que una fina capa uniforme, especialmente cuando afecta a determinadas zonas del módulo. No significa que tengas que limpiar las placas constantemente. De hecho, la necesidad de limpieza depende mucho de la ubicación, inclinación, entorno y climatología. Pero si observas que los paneles están claramente sucios y la producción ha disminuido, merece la pena valorar una limpieza adecuada. Nunca conviene utilizar productos abrasivos ni métodos que puedan dañar el vidrio o los componentes del panel. Puede parecer contradictorio: “Si hace mucho sol, ¿por qué mis placas producen menos?” Porque una cosa es la cantidad de radiación solar y otra la temperatura de funcionamiento del módulo. Los paneles fotovoltaicos se caracterizan eléctricamente bajo unas condiciones estándar determinadas. Cuando la temperatura del módulo aumenta, su tensión disminuye y la potencia máxima disponible también puede verse reducida. Por eso, durante una jornada de verano con mucho sol, es completamente posible observar que los paneles producen menos potencia instantánea de la que esperabas. Esto no significa necesariamente que exista una avería. De hecho, es normal que una instalación tenga un comportamiento diferente durante una jornada extremadamente calurosa que durante un día fresco y soleado. Por eso no debes valorar el rendimiento únicamente mirando el pico de potencia de un momento concreto. La posición de los paneles también determina cuánta energía pueden producir. Una instalación correctamente orientada puede aprovechar mejor la radiación solar disponible. Pero eso no significa que únicamente una orientación concreta sea válida. Una cubierta orientada al este, oeste o incluso con otras características puede seguir siendo perfectamente aprovechable. Lo importante es conocer cómo esa orientación afecta a la producción anual y diseñar la instalación teniendo en cuenta el consumo de la vivienda. Por ejemplo, una orientación oeste puede resultar interesante para una familia cuyo consumo aumenta por la tarde. Por tanto, no deberíamos preguntar únicamente: “¿Cuál es la orientación perfecta?” La pregunta más útil es: “¿Cómo afecta la orientación real de mi tejado a la producción anual de mi instalación?” El IDAE señala la orientación, inclinación y ausencia de sombras como factores importantes para el aprovechamiento de una instalación fotovoltaica. El inversor es uno de los componentes fundamentales de una instalación fotovoltaica. Si existe algún problema en el inversor, la producción puede reducirse o incluso detenerse. En muchos sistemas actuales es posible consultar información de funcionamiento desde una aplicación móvil o plataforma online. Esto permite observar: Producción diaria. Producción mensual. Potencia instantánea. Historial. Alertas. Posibles errores. Si aparece una alarma o un código de error, no conviene ignorarlo. También puede ocurrir que el inversor funcione aparentemente con normalidad pero la producción de la instalación sea inferior a la esperada. En ese caso, es recomendable que un técnico revise el sistema. No manipules conexiones eléctricas ni abras el inversor por tu cuenta. Una instalación fotovoltaica está formada por muchos componentes que trabajan conjuntamente. Por eso una disminución de producción no tiene por qué significar que todos los paneles estén funcionando peor. Puede existir un problema localizado en: Un módulo. Una conexión. Un cable. Un conector. Un string. Un elemento de protección. El propio inversor. En instalaciones con monitorización avanzada puede ser posible detectar diferencias entre grupos de paneles o incluso entre módulos. Esto resulta especialmente útil cuando la instalación funcionaba correctamente y, de repente, empieza a producir menos. Si la caída es repentina y permanece durante días con buenas condiciones solares, merece la pena revisar la instalación. Una pérdida progresiva y una caída brusca de producción no apuntan necesariamente al mismo problema. Las placas solares están diseñadas para funcionar durante décadas, pero eso no significa que mantengan exactamente la misma producción durante toda su vida útil. Los módulos experimentan una degradación gradual. Por eso una instalación que lleva funcionando diez años no debería compararse directamente con su producción del primer año sin tener en cuenta el envejecimiento de los paneles y las condiciones de cada periodo. La degradación normal suele ser progresiva. Lo que debería llamar más la atención es una caída repentina o claramente superior a la esperada. Si una instalación ha producido de forma bastante estable durante años y en pocos meses comienza a generar mucho menos, conviene investigar antes de atribuirlo simplemente a la edad de los paneles. Esta es probablemente la pregunta más importante. No basta con mirar una aplicación y pensar: “Hoy he producido poco.” Hay que analizar el contexto. Una buena forma de empezar es comparar: Producción real vs. producción esperada. Para realizar una estimación pueden tenerse en cuenta: Potencia instalada en kWp. Ubicación. Orientación. Inclinación. Sombras. Mes del año. Radiación solar. Temperatura. Pérdidas previstas. Estado de los equipos. También es interesante observar la evolución de la producción durante semanas y meses. Si la curva sigue un comportamiento razonable para la época del año, probablemente no exista un problema importante. Si aparece una caída repentina, una curva extraña o diferencias significativas respecto a periodos anteriores con condiciones similares, entonces sí merece la pena investigar. La monitorización es precisamente una herramienta muy útil para detectar este tipo de anomalías. Lo primero es no sacar conclusiones demasiado rápido. Puedes seguir este pequeño procedimiento: ¿Ha habido nubes, lluvia, calima o varios días con poca radiación? ¿Ha aparecido sombra de un árbol, edificio, chimenea o algún otro obstáculo? ¿Están especialmente sucios? Busca avisos, errores o cambios importantes en la producción. No compares un día nublado de diciembre con uno soleado de junio. Una caída brusca merece más atención que una variación gradual. Si las condiciones son buenas y la producción sigue siendo anormalmente baja, conviene revisar la instalación. El IDAE contempla precisamente la monitorización de variables de la instalación como parte de la evaluación del funcionamiento de sistemas fotovoltaicos. No existe un porcentaje único que permita decir: “Si produces un 10 % menos, tienes una avería.” Cada instalación es diferente. Lo que sí debería hacerte prestar atención es una combinación de circunstancias como estas: Hay varios días soleados. No existen sombras nuevas. Los paneles están razonablemente limpios. La instalación funcionaba correctamente anteriormente. La producción cae de forma repentina. El inversor muestra alguna alerta. La diferencia se mantiene durante varios días o semanas. En ese escenario, lo recomendable es solicitar una revisión. Una instalación fotovoltaica bien diseñada debe tener unas expectativas de producción que permitan comprobar posteriormente si su funcionamiento se mantiene dentro de unos parámetros razonables. Las altas temperaturas pueden reducir la potencia instantánea de los módulos. Además, la producción depende de las condiciones concretas de cada día. Mucho calor no significa necesariamente máxima producción. Puedes comenzar revisando la producción en la aplicación del inversor y comparándola con periodos anteriores y con las condiciones meteorológicas. Para una evaluación precisa hay que tener en cuenta la ubicación, orientación, sombras y características de la instalación. Sí. El polvo, polen, contaminación y otros residuos pueden reducir la radiación que llega al módulo. El efecto dependerá del tipo y cantidad de suciedad y de las condiciones de la instalación. Depende de la configuración eléctrica y de la tecnología utilizada. Un problema localizado puede afectar especialmente al módulo o al grupo de módulos al que pertenece, por lo que es importante revisar el diseño de la instalación. Sí. Los módulos experimentan una degradación gradual de sus prestaciones. Una pérdida progresiva es diferente de una caída brusca de producción, que puede indicar otro problema. Consulta el significado del aviso en la documentación o aplicación del fabricante y contacta con el instalador o un técnico cualificado si el problema persiste. No manipules el equipo ni sus conexiones eléctricas por tu cuenta. Sí, dependiendo de dónde, cuándo y cómo incidan sobre los módulos y de la configuración de la instalación. Por eso las sombras deben analizarse durante el diseño y también cuando aparecen nuevos obstáculos. Que tus placas solares produzcan menos un determinado día no significa automáticamente que exista un problema. La producción cambia con el clima, la radiación solar, la temperatura, las sombras y la época del año. La verdadera señal de alarma aparece cuando existe una reducción que no encaja con las condiciones de la instalación. Si una instalación que funcionaba correctamente empieza a producir claramente menos durante varios días o semanas, merece la pena analizar qué ha cambiado. Puede tratarse de suciedad, nuevas sombras, un problema en el inversor, una conexión, un panel o cualquier otro elemento del sistema. Por eso la monitorización es tan importante. No se trata solamente de saber cuántos kWh has producido hoy. Se trata de saber si esos kWh son razonables para tu instalación. Y si no lo son, detectar el motivo antes de seguir perdiendo producción durante meses. Otros artículos relacionados 👍 Antes de analizar la rentabilidad, puedes consultar nuestra guía sobre qué son las placas solares y cómo funcionan. El primer paso para conseguir una instalación rentable es saber cuántas placas solares necesita tu vivienda. Para calcular la rentabilidad necesitamos conocer también cuánto produce una placa solar al día. Para conocer la inversión inicial puedes consultar nuestra guía sobre cuánto cuesta instalar placas solares. Una vez conocida la inversión, puedes aprender cuánto puedes ahorrar con placas solares. Y si quieres calcular cuándo recuperarías tu inversión, consulta cuánto tardan en amortizarse las placas solares. Antes de decidir, descubre si realmente merece la pena instalar placas solares. Si vives en la zona, consulta nuestra guía sobre placas solares en Valencia: precio, ahorro y rentabilidad. Si quieres aprovechar más tu propia energía, descubre si merece la pena instalar una batería solar. La orientación también afecta a la producción. Descubre cuál es la mejor orientación para las placas solares. ¿Por qué mis placas solares producen menos de lo esperado?
1. La primera causa: hay menos sol del que parece
2. Las sombras pueden estar reduciendo la producción
3. La suciedad también resta producción
4. Las altas temperaturas pueden reducir la potencia
5. La orientación y la inclinación influyen mucho
6. Puede existir un problema con el inversor
7. Un problema en un panel o en una conexión puede afectar al sistema
8. Los paneles también pierden rendimiento con los años
9. ¿Cómo saber si realmente mis placas producen poco?
10. ¿Qué hacer si mis placas solares producen menos?
Paso 1. Comprueba el tiempo
Paso 2. Observa las sombras
Paso 3. Comprueba el estado visual de los paneles
Paso 4. Revisa la aplicación del inversor
Paso 5. Compara periodos equivalentes
Paso 6. Comprueba si la caída es repentina
Paso 7. Contacta con un profesional si persiste
¿Cuándo debería preocuparme por una baja producción?
Preguntas frecuentes sobre placas solares que producen poco
¿Por qué mis placas solares producen menos en verano?
¿Cómo sé si mis placas solares funcionan correctamente?
¿La suciedad puede hacer que las placas produzcan menos?
¿Un solo panel puede afectar a la producción?
¿Las placas solares pierden producción con los años?
¿Qué hago si el inversor muestra un error?
¿Las sombras pueden hacer que mis placas produzcan mucho menos?
Conclusión: producir menos no siempre significa tener una avería
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